POCO A POCO, A REGAÑADIENTES
ARTÍCULO DE: Lorenzo de Ara Rodríguez
Poco a poco, a regañadientes, supongo, van firmando los que faltaban. Se agrupan todos contra el castrismo. Duele, molesta, se hace con cara de pocos amigos. Es lo que hay.

La muerte del jodido negro ha soliviantado al populacho y no hay otra solución que hacer lo que tanto gusta a la derechona de Florida y España toda.
Por ese motivo ponen, ellos, cara de estar jugando una partida de ajedrez. A vida o muerte. Y algo de razón tienen. A vida o muerte se la juega el comunismo desfasado, anacrónico, criminal y racista.
Son millones, cada vez más, los que piden que, al igual que se desintegro el fascismo y el nazismo, de una vez por todas se entierre bajo una losa muy pesada una ideología igualmente aterradora.
El negro cubano de los cojones ya se descompone. Su muerte ha derribado el muro que todavía se mantenía erguido en este país. El psicólogo y periodista que ya no aguanta, también está a un paso de decirnos adiós con los ojos, porque ni fuerza tiene para decir good bye con la mano.
La izquierda, no la minoritaria, como sentencia el vocero del gobierno, sino la izquierda plena y rebosante de salud, es la que se pone a trabajar para destruir ese muro que los separa-aísla de la realidad.
Con las manos, sobre todo con las manos, la izquierda rudimentaria se encarga de las labores de demolición. Los que en su día se comisionaron de poner en la cumbre a los Castro y compañía, asesinos y carceleros, ahora son los que quieren una foto y plasman su firma en el papel que condena.
Luego se dirá que la derecha es igualmente culpable. Se dirá.
ARTÍCULO DE: Lorenzo de Ara Rodríguez
Poco a poco, a regañadientes, supongo, van firmando los que faltaban. Se agrupan todos contra el castrismo. Duele, molesta, se hace con cara de pocos amigos. Es lo que hay.

La muerte del jodido negro ha soliviantado al populacho y no hay otra solución que hacer lo que tanto gusta a la derechona de Florida y España toda.
Por ese motivo ponen, ellos, cara de estar jugando una partida de ajedrez. A vida o muerte. Y algo de razón tienen. A vida o muerte se la juega el comunismo desfasado, anacrónico, criminal y racista.
Son millones, cada vez más, los que piden que, al igual que se desintegro el fascismo y el nazismo, de una vez por todas se entierre bajo una losa muy pesada una ideología igualmente aterradora.
El negro cubano de los cojones ya se descompone. Su muerte ha derribado el muro que todavía se mantenía erguido en este país. El psicólogo y periodista que ya no aguanta, también está a un paso de decirnos adiós con los ojos, porque ni fuerza tiene para decir good bye con la mano.
La izquierda, no la minoritaria, como sentencia el vocero del gobierno, sino la izquierda plena y rebosante de salud, es la que se pone a trabajar para destruir ese muro que los separa-aísla de la realidad.
Con las manos, sobre todo con las manos, la izquierda rudimentaria se encarga de las labores de demolición. Los que en su día se comisionaron de poner en la cumbre a los Castro y compañía, asesinos y carceleros, ahora son los que quieren una foto y plasman su firma en el papel que condena.
Luego se dirá que la derecha es igualmente culpable. Se dirá.
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